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Ira y rabia

¿Es lo mismo la rabia que la ira? ¿Es bueno tener rabia o tener ira?
Adivina cuál de las dos nos abre puestas a diferentes oportunidades y cuál de ellas nos la cierra. Y piensa también cuál de ellas hace más vulnerable a nuestra salud.
Sentir rabia es adaptativo, mientras que el sentimiento de ira es desadaptativo.
En primer lugar debemos saber que sentir rabia nos ayuda a comprender y a construir, mientras que la ira ciega y destruye.
La ira que todos hemos sentido alguna vez suele paliarse desquitándose con alguien o algo. Fisiológicamente la respiración se agita y el corazón aumenta su ritmo; sentimos más tensión en todos los músculos. Podemos ser peligrosos e inconscientemente podemos pagarlo con quines amamos. Una buena opción en éste caso es el deporte individual y aun mejor un saco de boxeo en el que dejar toda la ira. Seguramente, después de sacudirle empiezas a razonar y entres en la fase de rabia.
Tenemos emociones que nos activan cuando sufrimos activa o pasivamente una injusticia, y estas emociones nos llevan a revelarnos y que se produzca una corrección: la emoción de la que hablo es la rabia, que no busca hacer daño si no reparar. A través de la rabia mostramos cómo de importante es un hecho para nosotros y hasta qué punto estamos dispuestos a defenderlo. Si hablamos de ira no hay lugar para el razonamiento, nuevas alternativas o diferentes formas de reparar el daño: solo cabe la agresión y además daña severamente al cuerpo. Muchos brotes de ira son la causa de infartos de miocardio y cerebrales. Uno tiene rabia; la ira lo tiene a uno.
¿Qué mostramos con la ira? Si alguien percibe nuestra ira se siente agredida simplemente observándonos, lo que desencadena una posición de defensa y ataque; nuestra ira llama al contraataque de la otra persona.
Ante las injusticias, debemos saber que podemos elegir, y esto es rabia. Recuerda que la ira no nos muestra opciones: no permitas que la rabia se convierta en ira y ésta en violencia. Gestiona la emoción que te suscita cualquier injusticia: ésa es la clave para obtener la mejor compensación. Párate a pensar si lo que sientes es ira o rabia, y si consigues hacerte esta pregunta seguramente estés más cerca de la rabia que de la ira.
Por último vincula el sentir a los hechos, no a las personas. Siente rabia por lo que te han hecho, no por la persona que lo ha hecho; es fácil que la acción que te ha molestado ha sido por ignorancia, no por maldad, sobre todo si se trata de un ser querido.
Razonar lleva a diferentes oportunidades; imponer cierra todas las puertas.
¿Sois capaces de identificar cuado habéis sentido ira y cuando rabia?

Este articulo lo he escrito basándome en la obra del Dr. Mario Alonso Puig “Vivir es un asunto urgente” (capítulo 13). Mario Alonso Puig es un referente en mí carrera profesional. Os animo a que descubráis sus obras o asistáis a alguna de sus conferencias.

Mario Alonso Puig

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