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¡Qué casualidad!

¿Recuerdas la última vez que sufriste una casualidad? ¿Qué sucedió? ¿Fue bueno o malo? ¿Puedes recordar 4 o 5 importantes en tú vida?

Sí me pongo a revisar las mías, a meditar sobre esas causalidades que el  destino me ha deparado, me doy cuenta que hay menos casualidad y más causalidad, menos azar y más acción. Generamos unas circunstancias que son las que nos llevas a las acciones y éstas a los resultados, que hay quien los llama casualidades. Voy a ir paso más allá:

María trabaja duro por lo tanto ha generado la circunstancia de disponer de mucho  dinero. Las circunstancias de trabajar duro hacen que quiera desconectar de su rutina diaria. Ambas (dinero y necesidad de desconectar) hacen de María una gran aficionada a viajar a sitios exclusivos. En uno de esos viajes María coincide con una persona con las mismas inquietudes y condiciones que ella pero de un país lejano al suyo. Las dos  ponen en marcha un proyecto que gracias entre otros a sus contactos, experiencia y minucioso trabajo al cabo de unos años se convierte en referencia internacional del sector.

Hay quien pude ver que por casualidad una persona tiene éxito, hay quien observa que hace esa persona para eliminar el factor suerte, también hay quien puede decir que por casualidad no les ha pasado algo malo… ¡Qué complejos son los pesimistas!

Pablo Picasso.
Dijo Pablo Picasso, que la inspiración existe, pero que te tiene que encontrar trabajando. Seguro que a él, la inspiración le llego por casualidad,  también por ésta viajó a París, que conoció a todos los genios con los que se relacionó  y que también sucedió ese movimiento artístico  en la época, lugar y sociedad en la que vivió ¡Todo fue una casualidad sin más! Por eso se convirtió en una gran referencia de la pintura. El no fue el único que vivió todas esas circunstancias pero sí el único que supo trabajar dichas circunstancias creadas, por ese poquito más que puso diferente a los otros es inmortal… ¡Qué casualidad!

Quédate en casa sin más a ver las circunstancias se crean… o sal fuera y no analices, no actúes, no tengas la capacidad de reconocer tus errores y fracasos y nunca evoluciones, a ver cuanta buena y mala suerte tienes y es que cuanto más peso damos a la casualidad menos nos lo damos a nosotros mismos.

Los coachs creemos poco en las casualidades, para mi el Coaching es una tratamiento preventivo de las malas casualidades así como de la mala suerte.

Te invito a que pienses de nuevo en las casualidades qué has recordado al comenzar la lectura de éste post, invierte un par de minutos en viajar más atrás del propio acontecimiento y atrévete a razonar de forma objetiva el papel qué jugaste. ¿Sigue siendo tanta la casualidad? ¿Pudo llegar a ser una casualidad mala en vez de buena o viceversa?

Para terminar, una breve definición que la denomina como un acontecimiento fortuito, es decir, que no se espera y lo que no se espera puede ser bueno o malo… Trabaja para lo  que no esperas que suceda sea siempre bueno.

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