General Relaciones / Relationships

Te quieren pisotear.

Con esta fiebre compartir citas de Paulo Coelho, Osso… sobre como alcanzar la felicidad y alejar todos los males con gran sencillez, parece que cualquiera que no lo consiga es un estúpido. Quizá estos gurús de la felicidad se olvidaron entre otras cosas de esos seres tan “entrañables” que nos encontramos por el camino: Los facilitadores de la incomodidad.

La mayoría sabemos que los malos momentos son más comunes que los buenos y para que sean aun más terribles tenemos una legión que se encarga de maximizar cualquier complicación.
No solo aparecen este tipo de depredadores en los momentos complicados, también lo hacen ante cualquier situación cotidiana, acechando para atacar ante una brecha de debilidad, llámese inseguridad o falta de experiencia, sin otro fin que alimentar su maltrecho ego dañado continuamente por otros de su misma especie.

Debes sabes que donde, cuando y como sea encontraras quien tratará de hacerte sentir como un miserable para tener su momento de fortaleza y de poder a tu costa y estas personas no siempre van a ser desconocidos; también son compañeros, amigos, familiares, parejas…

Siempre tendrán un motivo o una excusa para hacerlo. Bien porque seas el nuevo, el más joven o veterano. Porque naciste en otro lugar o porque no dominas la lengua, ya sea porque tienes unas preferencias sexuales o porque eres bueno en otras destrezas. Estará ahi acechando porque eres social o introvertido, porque eres hombre o mujer, porque tienes unos gustos o vistes de alguna manera, también por lo que hacen los tuyos, quizá por tu pasado, etc etc… Siempre habrá quien te mire como un idiota para disimular su idiotez, una cualidad que al fin y al cabo realmente todos tenemos.

Por experiencia propia (no he dejado de lidiar con ellos) te recomiendo 3 pasos: Detectarlos, actuar con humor y decir no.

Detectarlos: saber de donde vienen y donde van. Entender que realmente no son malas personas, que simplemente trasmiten el mensaje de la misma manera estúpida que lo recibieron, incluso aliñandolo con sus propias inseguridades. Sin arrogancia, tomate más en serio lo que te dicen que como te lo dicen.

Y hablando de tomárselo en serio, la segunda clave es el humor. Cuando ves que alguien es un tirano contigo, no entres en el juego, no seas víctima ni tampoco entres en el desafío, ahora que sabes por donde van, la manera de gestionar la situación es mediante el humor. No les alimentes con un serio semblante o con inseguridad. Si eres capaz de reírte y hacerles preguntas en clave de humor tras un par de embestidas se irá por donde ha venido.

Tampoco olvides decir no cuando proceda, cuando lo haces se genera un cambio asombroso en la relación puesto que aparece algo tan importante como es el respeto.

Estos “depredadores” son como ese “veterano” de colegio mayor que necesita someter a los “novatos” y que realmente pocos respetan, como esa chismosa que tiene un “curioso” historial o como el trabajador holgazán que parece todo un experto pero que tras el paso de los años no ha desarrollado su carrera. Son ácidos, quejicas y se sienten molestos con asombrosa facilidad, pocas veces los veras sonreír.

Y si no lo has conseguido gestionarlo y la situación esta fuera de control, siempre podrás hacer algo que cualquiera podría recomendarte: Mandarlo a la mierda; algo que te va a resultar más placentero que aplicar las citas de Paulo Coelho

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