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Comedia es tragedia más el paso del tiempo.

Oscar Wilde, genio y figura decía que la comedia es tragedia más el paso del tiempo. Para que mis tragedias se hayan convertido en comedia han tenido que pasar casi 4 años.

Hay quien dice eso de “estas más perdido que Paco Martinez Soria en Atocha”, pues aun puede ser más exagerado decir “Estas más perdido que un chico de Campillo de Altobuey en Tulmarine”, el aeropuerto internacional de Melbourne. Tras mas de 36 Horas de infernales vuelos con Air China ahí estaba cansado esperando a Rose Mary, que llegaba con retraso, el resto estaba por sufrirse

Las tragedias no tardaron en llega. El primer día, cuando fui al supermercado y vi que un kilo de tomates costaba 10 euros. Oscar Wilde olvidó escribir algo así como que las tragedias más grandes hacen comedia las más pequeñas sin espacio de tiempo. Dias después de aterrizar, un gran drama hizo que el precio de los tomates, el frío, la lluvia y encontrarme triste y realmente solo no fuese nada.

Las primeras 4 semanas fueron horribles, me preguntaba una y otra vez que se me había perdido en aquel lugar, por que me había complicado abandonado mi acomodada vida en Madrid para venirme a una ciudad donde la gente bebía de forma compulsiva.
No paraba de hacer cuentas, dividiendo el dinero, multiplicando los gastos, sumando razones para abandonar aquella estúpida aventura y restando meses a los doce que había planeado estar en Australia.

Tragedia era encontrarse solo y sin nadie con quien quedar. Recuerdo el frío y la lluvia, compartiendo habitación con un desconocido que tenia repleta de curry la habitación en un agujero frío y húmedo, sin trabajo, con poco dinero… ¿Por qué fui tan estúpido de dejar mi apartamento en Moncloa, mis clientes, mis amigos, mi triatlón…? Menuda tontería eso de venirme a la otra parte del mundo. Lo recuerdo como una montaña rusa de emociones en la que cualquier pequeño obstáculo superado me hacia sentirme eufórico pero cualquier revés me hundía, me sentía profundamente estúpido y exageradamente preocupado. En el peor momento de aquellas terribles 4 semanas sentí algo muy extraño, algo que sabia que no iba a olvidar nunca, algo sobre lo que tenia la certeza que escribiría. Me sentía extrañamente feliz y liberado Desde ese instante las tragedias han sido menos tragedias y sobre todo me he sentido más capaz y autónomo. Poco después encontré un trabajo y una casa con mi habitación privada ,conviviendo con otras 7 personas de 7 nacionalidades diferentes.

No todo fueron situaciones dramáticas, en mis comienzos también hubo momentos cómicos, sobre todo en cuanto a chicas se refiere. Escuché algo de que en Australia se liga más sencillo, más directo. Yo que había sido educado con las jóvenes arrogantes de la posada de las animas, las que nos miraban de arriba abajo casi con desprecio, no concebía que una chica se acercase a mi en la playa, se pusiese a hablar conmigo y me invitase a ir con sus amigos a cenar. Recuerdo una anécdota con una chica de Tasmania que bien podía haber sido Miss Hobart, una autentica preciosidad. Me vi sorprendido cuando se puso a hablar conmigo en una tienda y aun más cuando me dio su numero de teléfono. Tras intercambiar unos mensajes me dijo que no hacia falta que nos escribiésemos que ya íbamos a quedar. Cientos si no miles de Whats app me costaba cerrar una cita en Madrid, con su tira y afloja, con la incertidumbre y largas horas de tonteo, ¿donde estaba todo aquello? Miss Tassie básicamente me estaba diciendo que no hacia falta hablar nada más; que ya teníamos la cita y lo que vendría con la cita, que no era necesario marear más: De locos! Como de locos fue aquella que me acosaba con cientos de llamadas y mensajes; esperándome en la puerta del trabajo.También extraño fue como conocí a aquella preciosa muchacha que montando su Cerveló se puso a rueda y me reconoció como “el triatleta español” que estaba participando en las Gatorade series. La chica de la Cerveló terminó por invitarme a una fiesta. Ya no me sentía como Paco Martinez Soria, ahora me creía más un Arturo Fernandez.

También he tenido momentos simplemente tristes como cuando murió mi abuela o los problemas de allí que dejan mucha incertidumbre aquí. Complicaciones como las dificultades para hacer nuevos amigos, el idioma, los visados… Y también lo cotidiano que se extraña como las conversaciones y discusiones interesantes, las personas expresando emociones y el futbol, como echo de menos el fútbol!

Morosos, mal pagadores, malos gestores… aunque menos que en España también los hay por aquí y normalmente aparecen cuando menos los necesitas. Aquí todo funciona hasta que es imposible de arreglar, no hay problemas pequeños solo los hay irreparables. La noción de fracaso se siente cuando no pueden esconderse ni digerirse los resultados.

Más que tragedias, dramas, melancolía y comedias quizá la Ironía es lo que nunca esta faltando en esta experiencia australiana. Me vine a Melbourne dejando atrás mi carrera de triatleta amateur, llegué sin la idea de compartir y sin mi bicicleta; con la idea de desconectar del triatlón. No se quien dijo eso de que los vacíos crean abundancia, pero un par de meses más tarde me veía patrocinado con la bici de mis sueños, Ironías de la vida no solo he entrenado y competido más en serio, si no que además soy entrenador, escribo sobre este deporte, he trabajado el propio negocio del triatlón y hasta he tenido una novia triatleta. Ironía es ser de un pueblo de la Manchuela conquense y ganar competiciones de natación en las costas de Australia o de trabajar sesiones para quitar el miedo a nadar en el mar a los australianos. Ironía es ser malísimo jugando al futbol y hacer tus pinitos como entrenador, algo irónico es venirte a Australia para echarte de novia a la Jessy y trabajar en Zara, Orbea, Mango…

Con los que hablo me dicen que se alegran de que las cosas me vayan bien, quizá creen que todo han sido días de playa, deporte y fiestas. Prefiero compartir las cosas buenas que me suceden, no las miserias; esas que casi todos tenemos. En las fotos no se aprecian las canas que están apareciendo, pero no soy de los que les gustan que les compadezcan. Podría decir que están siendo más los momentos duros que los placenteros, aunque sin duda los buenos han sido tremendos y eso es algo que entra dentro de las expectativas que tengo para el resto de mis días

En estos casi 4 años estoy descubriendo que los vacíos, la tristeza y la necesidad llaman a los polos opuestos y que el dolor es algo que llega para adaptarse al medio y no ser absorbido por él. Se que si tuviese que volver a España o trasladarme a cualquier otro lugar no sería ninguna tragedia, es más, aunque adoro este lugar, marcharme podría considerarlo como como una oportunidad, como lo fue dejar aquella gran vida madrileña que me apagaba lentamente.

El canal que conduce la tragedia a la comedia es el tiempo, que llega solo, pero el propio paso del tiempo puede se una tragedia. Algunos fines de semana han sido tragedias porque solo había tiempo. Lo mas duro de venir a Australia es quizá encontrarte solo. Aquí la mente esta inquieta tratando de empezar una nueva vida con nuevas metas, quizá preocupada por sobre vivir o simplemente entretenida con la multitud de estímulos nuevos, pero la soledad no es sencilla de apagar. Los hay quienes encuentran menos dificultades en conseguir que en conocer, en mi caso, así ha sido.

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