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El menu de la vida.

Los hay que solo se alimentan de comida rápida y quienes llevan una dieta estrictamente equilibrada. Los hay quienes abusan de la nutella y también quien mira con desprecio a los que ponen azúcar en el café. Los hay quienes comen cualquier cosa porque no tienen tiempo ni ganas de cocinar y también los hay veganos. Algunos cuidan de su alimentación sin obsesión, otros se nutren esclavos de la necesidad de la “perfección” de sus cuerpos y otros que hacen del cocinar una experiencia y del comer todo una placer para sus sentidos.

De la misma manera que nutrirse es una necesidad básica primaria, la seguridad, afiliación, reconocimiento y la auto-realización son necesidades elevadas de cualquier ser humano como explicó Maslow en su famosa pirámide.

Un amigo que trabaja largas horas conduce al trabajo y hace una parada en el McAuto para desayunar. A la hora de la comida alterna entre un bocadillo en Pans, el plato combinado más sabroso del bar y una a hamburguesa en Burger King, el lo califica como algo rápido, barato y con buen sabor. Por la noche esta muy cansado y las llamadas a Telepizza son un habitual; mi amigo podría cenar 4 veces por semana la archiconocida pizza barbacoa. Las galletas de chocolate, patatas Lays y la Coca-Cola siempre están a menos de 5 pasos. La necesidad de nutrirse esta cubierta de forma cómoda y sencilla y además sus sentidos quedan bien recompensados tras la necesidad de glucosa en su organismo.

Tengo otro amigo que esta atravesando por una ruptura. Su novia ha terminado con la relación porque se aburre después de 4 años. Mi amigo esta en la segunda mitad de los 30, no tiene demasiadas aficiones, no se siente excesivamente cómodo conociendo nuevas personas y le da pereza hacer otra cosa que no sea sentarse a disfrutar de la programación que le ofrece Netflix. A mi amigo se le puede ver trabajando intensamente de lunes a viernes tratando de impresionar a los veteranos y luchando por tener el reconocimiento de los novatos. Los fines de semana seguirá creando trabajo para cubrir “a su manera” la pirámide de Maslow, el trabajo le hace diluir cualquiera de los sentimientos desagradables que no dejan de rondarle.

Los hay quien se aferran a una religión cuando naufragan porque de forma sencilla sienten la seguridad de un protector, la afiliación a un grupo, el reconocimiento de los otros miembros ante cualquier acción que se considere entrañable y por supuesto la autorealización de convertirse en un destacado miembro. Cuanto mas hondo es el fondo que han tocado, mayores las opciones de que se sobre implique en la causa; cuanto más hambriento esté, menos exquisito será su paladar.

He visto a quienes han perdido su empleo y han decidido que la mejor manera de ocupar sus horas y de curar su dañado ego era entrenar hasta reventar, olvidándose de que en el menÚ de actividades había otros manjares a parte de perfiles asombrosos de Strava bien aliñados con Kudos y algun KOM; con suculentas fotos de “cuadraditos” bien presentados como demuestran los cientos de “Likes”. Igual que mi amigo estaba descuidando su dieta con una peligrosa monotonía “hiper-calorica”, estos quizá están alimentando sus existencias con una rutina bastante “hipo-racional”

Soy de los que aboga por una una dieta equilibrada, de los que tratan de no comer cualquier cosa cuando tienen hambre; de los que elabora un poco más su dieta y hace el esfuerzo por cocinar variado. Reconozco que el triatlón ha sido muchas veces quien ha nutrido mi existencia, cubriendo mis necesidades de afiliación y sobre todo de reconocimiento y auto-realización, No necesitaba buscar otros platos porque este deporte saciaba completamente las anteriores necesidades. También los he visto que su único plato era trabajar, ligar con chicas, la política, o fastidiar a los demás… Un menú pobre según mi gusto.

Yo creo que es bueno sentirse solo, con hambre de relacionarse, realizarse y por que no afiliarse… con la necesidad de cocinar diferentes relaciones, actividades, momentos… En vez de sentir un vacío y simplemente saciarse con más de los que tanto nos gusta y aporta por simple inercia, aumentando las raciones cuando sentimos más fuerte “el hambre”. Lo más sencillo puede ser pedalear hasta reventar cuando uno esta herido y sentirse fuerte, muy fuerte. Quizá uno puede volverse el mayor activista por los derechos de los animales jamas conocido con una dedicación completa cundo siente que los fines de semanas son demasiado largos y así tener una actividad y una identidad.

Las necesidades más elevadas sobre las que escribo pueden quedar saciadas a base de obsesiones-compulsiones como la comida basura sacia el hambre, pero una dieta sana y equilibrada, no solo se compone de una solo alimento, por muy saludable o delicioso que sea.

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