General Relaciones / Relationships

Nunca me digas “lo que tu quieras”

Uno de los momentos cruciales en una nueva relación es cuando una de las partes se atreve a preguntar algo así como: ¿Qué te apetece hacer?, “¿Dónde quieres ir esta tarde?
Los hay quien responden con un nervioso “Lo que tu quieras” y sin darse cuenta están cometiendo un error fatal.

Era perfecta, cuando paseábamos por Madrid la gente la miraba como a una Diosa, notaba como ellas abrían los ojos al verla pasar, como ellos me miraban con envidia cuando reía. Cantaba, bailaba, actuaba, era una prodigio en la universidad. Tenia un gusto exquisito y una extraordinaria sensibilidad.
Era educada, culta, le gustaba leer y escribir, se podía tener conversaciones abstractas con ella y además era tremendamente divertida.
Llegaba a los 180 cm de altura, hacia sus pinitos como modelo y su sonrisa brillante aparecía con naturalidad. Podía estar con cualquier chico de este planeta, pero sorprendentemente venia a visitarme a Madrid.

Pero después de un par de meses apareció algo terrible en ella, empezó a utilizar unas expresiones horribles, comenzó a decirme “Lo que tu quieras”, “Me da igual”, “No me importa”. Formulaba más preguntas que decisiones tomaba y no lo hacia porque realmente le diese igual, tuviese otro plan o porque desconociese lo que quería; lo hacia porque estúpidamente quería agradarme! No quería que me sintiese incomodo, no se atrevía a decirme no. Aquella muchacha de ensueño, la que comenzó despertando mi admiración, terminó por convertirse en alguien por quien sentí compasión. No dudo que ella siente rencor.

También recuerdo a otra joven extraordinariamente poderosa, de esas que miran tranquilamente hacia todos lados, temida a la par que respetada. Pocos son a los que realmente gustaba pero ni lo necesitaba ni le importaba. Ella era una persona con más inteligencia social que nivel intelectual, No era culta pero era capaz de conseguir que muchos hiciesen lo que ella quisiese. Aquella chica solo me dijo una vez “me da igual” Lo hizo mirando el móvil y con un semblante frío.

Al principio jugó a conquistarme, se propuso que yo hiciese lo que ella quisiese y supo darme lo conveniente en cada momento. Sobredosis de pasión al principio; tiempo y distancia después. Fue increíble como me anuló, me hizo caer sin demasiado esfuerzo. Cuando empecé a dudar, a pensar dos veces y con el tercer “lo que tu quieras” dejé de resultarle interesante, con ese impersonal “me da igual” enterró mis esperanzas de tener una cita más.

Tu inseguridad, tu miedo y entregarte sin mesura le da todo el poder. Muéstrale tu punto de vista y estarás dividiendo el dolor en la ruptura, hazle saber lo que quieres y dará un paso atrás si alguna día piensa en pisarte, dile que no y si tiene dudas se le esfumarán.
En el juego de empezar una relación nunca esperes al segundo día para enseñar tu carácter, no dejes que te ganen terreno por “poderoso” que sea el adversario, porque cada día que pase será más complicado recuperarlo.

Y si ya estas totalmente conquistado, si tu criterio esta anulado por el miedo, si perderlo es lo que más te asusta, solo hay algo que puede salvaos y es que tu empieces a decir NO!

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