General Relaciones / Relationships

Nadie olvida a quien sabe escuchar.

Contratar, invertir, entrenar, comprar, organizar, optimizar, desarrollar… muchos verbos que implican acción, esfuerzo, energía… Son palabras con un propósito, el mismo que se puede conseguir con otra acción: Escuchar, que es increíblemente poderosa y gratuita aunque no sencilla tarea.

Escuchar a quien esta triste y quiere dividir sus penas. Quién sabe, la vida es un camino muy largo y poco previsible; un día puedes verte mendigando una escucha sincera. Ten la certeza que bien sea tu mejor amigo, tu pareja, tu hijo o padre, sin olvidarme de cualquier miembro de tu equipo, si se sienten genuinamente escuchados, serás incondicionalmente respetado.

Escuchar, que no oír, a quien desprende felicidad, a quien quiere compartir sus éxitos o destrezas. Hazlo acompañando la escucha con euforia en tímidos gestos, autentico lenguaje no verbal que este a tono con el estado de ánimo de quien se expresa. Escuchando a quien está pletórico y haciendo sin juicio, estarás conquistado sin esfuerzo su confianza.

Invierte en escuchar, mejor derroche no vas a poder hacer, es mejor que cualquier regalo comprado con una tarjeta de crédito. Ofrecerle al empleado la oportunidad de tener voz, quizá nadie lo haga, lo que va a dar de vuelta no tiene precio; no hay nada más productivo que un empleado curioso que siente valorada su opinión.

Y si no vas a escuchar, no lo prometas, no crees la expectativa de contar con una línea abierta de comunicación, no jures respuesta inmediata si vas a escabullirte con un eterno “luego te llamo” o iniciarte con un demoledor “cuéntame rápido”. Si decepcionas en la escucha, lo has perdido sin reparo, ¿No te desanima ese “luego hablamos”?, ¿No sientes repulsión si lo dice alguien que te llamó equipo, amigo, compañero, pareja? ¿No es asfixiante sentirse “escuchadamente” engañado?

¿No es maravilloso dar con una persona que sabe escuchar, que lo acompaña con la precisa activación, gestos, miradas y una sonrisa cómplice?, ¿No es extraordinario quien te transmite esa tranquilidad, serenidad y confianza mientras deja que fluya tu dialogo? No hace falta que diga nada para transmitir todo lo que queremos. ¿No son genios de lo humano quienes recuerdan algo personal que contamos hace un tiempo, un detalle irrelevante y que nos sorprende no se haya diluido entre cientos?

Hay que saber utilizar el sentido auditivo y no hay mayor enemigo para el “escuchante” que el juicio, tanto propio como ajeno. Hay personas a quienes les cuesta hacerlo porque viven en un mundo de anticipaciones con su correspondiente ansiedad, otros que lo hacen con su método “consejos vendo pero para mí no tengo”.
No quiero olvidarme de ese grupo que necesitan más input sensoriales que la entrada de sonidos cuando están frente al prójimo. Su escucha no se queda en lo verbal y son capaces de percibir con precisión los “sonidos” de las miradas, muecas, gestos y hasta de los silencios. Son los que tienen necesidad de entender o la curiosidad de comprender.

Se olvida a quien nos hizo sufrir, reír, llorar u odiar. Cae en el olvido quien estuvo de paso también quien fue deseado, pero nunca nadie olvida a quien nos hizo sentir escuchados.

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