General Recursos humanos / Human resources.

No existen los malos empleados.

Voy a partir de la premisa, quizá un tanto atrevida, de que no hay empleado malo o por lo menos con una mala actitud. No creo creo que exista el trabajador desmotivado por naturaleza e incapaz de desempeñar una labor que sabe llevar a cabo, pero, ¿por qué algunos empleados reducen su rendimiento siguiendo siempre el mismo patrón?

Para cualquier entrenador deportivo es realmente excitante recibir a un nuevo atleta, escucharle, verle como se desenvuelve y observar sus destrezas. Si el entrenador ni escucha ni asesora si no hace un seguimiento y aun más importante no desafía y acompaña; cualquier atleta que caiga en sus manos terminará frustrado y abandonando.

Todas las personas tenemos motivos y motivaciones para despertarnos a diario, miedos, ilusiones y cierta curiosidad por saber que nos deparará el futuro. Cualquiera de nosotros contamos con algo de lo que sentirnos orgullosos y por supuesto una historia que compartir. Los estudios dicen que es más poderosa la motivación que nace de cada uno que la que viene por un refuerzo externo; por todo ello debemos considerar formadores enfocados en personas y no en tareas, algo sorprendentemente inusual en el mundo corporativo.

Hay mentores que tienen el don de sacar a la luz la valía de quien cae en sus manos. Estos instructores transforman al “vago” en analítico y al polémico en resolutivo. Donde todos ven un inexperto ellos observan a un creativo. Un factor común en estos gurís es que trabajan primero en el pupilo y después en el oficio; piensan como pueden adaptar su entrenado a la tarea y no solo en que labor debe quedar hecha. ¿Cómo es posible que siempre trabajen con buenos empleados?

Por otro lado hay mentores planos que solo reaccionan ante la amenaza, demasiado ocupados para prestar atención a sus pupilos. Si los que describa anteriormente “rebuscaban” en el entrenado para encontrar esa virtud que lo mueve para lleva cabo su labor, estos por el contrario, buscan cualquier motivo para excusarse del fracaso de su trabajo como formador. Son los que frustran al curioso, juzgan y condenan al ambicioso; al joven lo etiquetan de ignorante y al experimentado de obsoleto. Son fáciles de identificar, siempre los veréis quejándose de lo malos que son sus empleados.

El mejor entrenador deportivo sabe medir las fortalezas y debilidades de su atleta, conoce como desafiarlo y mantenerlo motivado cuando se esta preparando para el reto. El buen entrenador sabe donde puede rendir mejor el pupilo y no lo lanza a cualquier competición. En el mundo laboral encuentro que no sucede lo mismo, quizá observo demasiado formación genérica que se olvida que el camino que une realidad y objetivo es una persona.

En el deporte he presenciado como un sedentario, fumador, bebedor y con sobre peso puede ser un Ironman. Humanos han sido quienes lo han logrado, como humanos son quienes comienzan en cualquier empleo, conociendo esto: ¿Cómo voy a aceptar la idea de que existen malos empleados? No creo que haya empleado malo, si no formador que no encuentra la manera de adaptar y estimular al trabajador.

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