General Relaciones / Relationships

Nunca el té ha sabido a café.

Ella creyó que el tramposo dejaría de serlo en la ruptura, esperaba que el infiel no volviese a engañar porque era ella la que caminaba sujetando su mano.

El pensó que aquella muchacha, que por capricho lo eligió, nunca se marcharía; que la magia duraría para siempre y que ningún otro sería para ella lo que en su día fue él.

Triste era cuando quería la verdad después de haber estado encontrando omisiones por costumbre. ¿Por qué esperaba honestidad si había vivido en un mar de mentiras consentidas? Se le olvidó que al no preguntar lo estaba educando para no contestar.

Esperaba que la mujer de sus sueños actuara con lógica cuando se dio cuenta de que el ya no estaba incluido en sus ataques de espontaneidad, cuando sintió que la comedia se había convertido en tragedia; ¿por qué ahora buscas la lógica que tenias olvidada?

Ella iba y venia con la misma facilidad con la que el aceptaba y se resignaba. Siempre esperaba que aquella mujer diese una explicación o al menos una excusa digna. Si volvía es porque siempre se lo puso fácil. Pobre chico, ¿Por qué esperas que vea en ti algo de valor cuando se lo has regalado todo?

Tenia la esperanza de que los mañana de hoy fueran alguna día el ayer. Nunca se atrevió a comprometerle y ahora se pregunta por qué su otra mitad nunca encuentra fecha para un compromiso. Le permitiste jugar con el tiempo; ¿Por qué ahora te frustras esperando?

El aceptó tanto las recriminaciones como las culpas, cargo con todas las responsabilidades por miedo al rechazo. Una vez apartado se hundió preguntándose en qué había fallado, creyendo que se había marchado por su culpa. De que manera le han estado manipulando!

Ella se humilló explícitamente cuando rebajarse a la ligera dejó de tener una respuesta, esperó algo normal, un patron lógico de conducta humana de un bárbaro de las emociones y los sentimientos.

¿Por qué lo hace? Preguntaba como si nunca lo hubiese hecho. ¿Qué hago? como si en algún momento sus medidas hubiesen surgido algún efecto.

Esperaban de quien mostraba malos modales se comportase educadamente porque se le estaba tratando con respeto. Trataban de encontrar una excusa para exculpar a la que descargaba ira de forma arbitraria. Creyeron que aun habiendo llegado por el poder ejercería el liderazgo.

Se aferró a la idea de que entregando bondad recibiría buenos sentimientos; se olvidó que eso solo sucede si se hace con criterio.

No esperaba que el café americano que he tomado mientras escribía estas lineas supiese a té. Por mucho que quiera y me lo repita; por mucho que trate de engañarme y encuentre similitudes, no encontraré nunca el sabor del té en el café.

También puede interesarte

No hay comentarios

Deja tu comentario

Captcha * Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.