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Sin proposito.

Todo empezó con un ¿a quién? el pasado verano. ¿A quién le puede importar realmente lo que he hecho? ¿Para qué quiero publicar algo yo en facebook o instagram? ¿Realmente es relevante para alguien lo que publique sobre lo que hago, he hecho o voy a hacer? ¿ A quién le puede interesar my opinión? Y después de aquellas reflexiones dejé de publicar en Facebook incluso ahora ni lo hago con mis post del blog.

Y no es que no haya pasado nada desde entonces… He cambado de trabajo, de lugar de residencia, he viajado, competido, empezado nuevos estudios y he sobrevivido sin tener que publicarlo. En el mundo también han sucedido bastantes cosas durante este periodo y he conseguido no mostrar mi opinión en las redes sociales.

Dejé de publicar y además disminuí el gasto de tiempo en ver lo que otros publicaban. Para encontrar algo ciertamente relevante e interesante tenia que pasar por encima de anuncios, quejas, banalidades, opiniones además de un mar de pesimismo y quejas ¿Realmente eso me aporta algo? ¿Qué estoy sacando algo bueno de estar constantemente sobre-informado?

Me atreví a seguir analizando y descubrí que hacía un uso compulsivo de las redes sociales, mi habito no tenia ningún propósito, tampoco una utilidad y no me llevaba ni traía a nada. Contemplaba una tormenta de información, estímulos para un absurdo inconformismo y alimentar necesidades totalmente innecesarias. Me sentía como aquellas personas que en otra época se pasaban horas muertas delante de la tele sin pensar siquiera en lo que estaban mirando. 

No han pasado aun dos semanas desde que decidí apagar; simplemente desinstalar las redes sociales de mi móvil. No más facebook, Instagram en la palma de mi mano. 

Al principio resultaba extraño cuando compulsívamente buscaba estimulación en el movil y me daba cuenta de que algo había cambiado… poco a poco el móvil se esta despegando de mi mano.

Quizá alguien espera leer que el resultado ha sido maravilloso, que han pasado acontecimientos increíbles y que dedico mi tiempo a algo extraordinario, pero no, nada ha cambiado realmente. Creo que sigo malgastando parte de mi tiempo en cosas poco productivas pero si es cierto que me encuentro ligeramente más tranquilo y eso me da cierta sensación de bienestar y optimismo.

Sin duda creo que ha sido una buena opción “apagar” la redes sociales del móvil, aunque sigo teniendo mis cuentas y tampoco pienso cerrarlas. Creo que desconectar me ha sentado bien y para nada echo de menos el bombardeo de publicidad y las opiniones quejicas da tantos y tantas.

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