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Alter ego

Realmente a mi lo que me gusta del blog, por llamarlo de alguna manera, es que me ha hecho creerme un escritor. No por lo que he publicado, si no por sentarme en una cafetería y jugar a serlo. Lo de publicar, las visitas, likes, o ayudar a los demás la verdad es que tampoco ha sido muy relevante en estos 10 años. Parece ser que no era suficiente disfrazarme de triatleta que además tenía que irme a la esquina de una cafetería con el portátil a juntar palabras.

Lo de escribir creo que lo heredé de mi abuelo Teófilo que componía versos para vender sus dulces. Fueron muy populares sus poemas en la archiconocida torta de la Virgen. Mi abuelo, al que tristemente no conocí, era un genio del marketing. Si no hubiese mezclado las palabras con el resto de los ingredientes seguramente no sería, aún hoy, recordado por tantos.


Ya en el colegio me gustaba escribir. Estando en primaria me atreví con un cuento y lo encuaderné con cartón. Al día siguiente de terminarlo fui muy orgulloso al colegio con mi “libro” y cuando nos mandaron leer le pregunté a la maestra que si yo podía leer mi propio libro, mientras se lo enseñaba con orgullo. Ella ni lo miró y sin ninguna sutileza y con cierto desprecio me dijo que no. Fue todo amor la señorita Rosa. Afortunadamente solo estuve triste un rato y no dejé que me afectase demasiado.

Con 18-19 años, en la situación más delicada y comprometida de mi vida, cuando más perdido he estado, también escribía mucho, pero lo hacía porque sentía el peso de la incertidumbre y la soledad. Escribir me calmaba y me hacía poner en perspectiva mis ideas y mi incierto futuro.

Hoy hace justo 10 años que publiqué mi primer post aunque un tiempo antes ya había puesto en marcha el blog. Con la carrera terminada y estudiando otras cosas, en una época tan intensa como improductiva de mi vida, tomé la decisión de empezar a escribir un blog. Un tiempo atrás había conocido a una chica que publicaba y recuerdo como se le iluminaba la mirada cuando hablaba de lo que escribía, así que decidí que quería sentir lo mismo. 

Al principio, me planteé escribir sobre triatlón, “hay vida más allá del triatlón” se llamaría. Afortunadamente no fue la idea que salió adelante.
Con las primeras publicaciones me dí cuenta que subir un artículo no era el fin de todo aquello, a mi lo que me gustaba (y me gusta) es imaginar, y escribir me desafía a hacerlo. Una década después aún escribo de vez en cuando, pero (afortunadamente) ya no es lo mismo.

En estos 10 años he escrito muchas tonterías, algunas de ellas me atreví a publicarlas en esta web. He disfrutado mucho con la sensación de creer tener una buena idea para un post y me ha encantado el ritual de darle forma investigando, recordando e imaginando. Lo genial ha sido la excitación de retorcer una idea de las que se presentan sin más. Todo esto con café, con mucho café.
El blog me ha dado mucha curiosidad y sobre todo ha activado mucho mi ingenio. Todo lo que me sucedía, lo que me contaban, lo que veía y las personas que conocía tenían el potencial de ser protagonista de una entrada. Ese desafío era y sigue siendo una pasada. Quizá esta web me ha hecho ser más creativo, escuchar mejor, conocer a más personas y, sobre todo, tener ganas de vivir experiencias con la excusa de encontrar algo de lo que escribir.

Afortunadamente no he perdido todo eso, pero ahora lo canalizo de otra manera. Mi cabeza está en algo diferente a lo de hace 10 años y tengo menos tiempo y ganas de tocar temas que antes me encantaban. He puesto mucho más filtro y sobre todo vivo una situación mucho más calmada que antes.

Espero seguir unos cuantos años pagando a Godaddy la cuota anual y descubriendo cafeterías interesantes para que mi alter ego se siente a escribir.

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